Preguntas frecuentes acerca de las chinches


  • ¿Qué aspecto tienen las chinches?

    Las chinches miden entre 5 y 6 mm de largo antes de comer, y pueden llegar a los 7 mm cuando se han alimentado, son ovaladas y aplanadas desde la parte posterior hasta la inferior, cuentan con unas patas gruesas bien desarrolladas y no tienen alas. También son de color marrón-rojizo.


  • ¿Cuáles son las señales habituales de la presencia de chinches?

    Las señales habituales de la presencia de chinches son la presencia de pequeñas manchas de sangre en las sábanas, bolitas fecales, un olor característico como a “enfermo” y, por supuesto, la detección de insectos vivos.


  • ¿Existe algún riesgo potencial derivado de la presencia de chinches?

    El peligro de las chinches es que pueden picar a sus clientes. Las chinches se mueven con mucha facilidad y, si no se tratan de forma profesional rápidamente, pueden alcanzar el nivel de plaga en poco tiempo. Las soluciones especializadas que solo están a disposición de las empresas profesionales dedicadas al control de plagas suponen la forma más fiable de deshacerse de las chinches Sin duda el riesgo más importante es la pérdida de imagen que supone la aparición en medios de comunicación y redes sociales de la presencia de chinches en un establecimiento hotelero.


  • ¿De qué se alimentan las chinches?

    Las chinches se alimentan de la sangre humana.


  • ¿Qué puedo hacer contra las chinches?

    No es recomendable que trate de acabar con las chinches usted solo y debería buscar ayuda profesional. Es muy importante señalar que no hay remedios caseros. La rapidez con la que se actúe en básica para acabar con las chinches y eliminar el problema. Recuerde que lo más barato en la mayoría de las ocasiones no es lo mejor.


  • ¿Cuál es el mejor tratamiento?

    El nuevo tratamiento térmico Entotherm de Rentokil evita el uso de agentes químicos y acaba con las chinches en todas las fases de su ciclo de vida con una sola aplicación. Cuando este tratamiento no es viable hay que recurrir a métodos químicos o a la combinación de ambos. El tipo de tratamiento elegido dependerá de las características de la zona a tratar y del nivel de infestación.